Por segundo año consecutivo, la CNT-AIT d’Asturies decidió descolgarse de las «procesiones» del sindicalismo reformista y acudir a la fosa común del cementerio de Uviéu para recordar a los que nos precedieron en la lucha. Posteriormente acudimos a la comida de confraternización en el mismo Uviéu. Durante el acto se leyó un manifiesto que reproducimos a continuación y tras el que se entonó, como es tradición, nuestro himno de combate ‘A las barricadas‘.

1º mayu Asturies 2025. «Recuérdalo tú y recuérdalo a otros»

Hoy para la clase obrera es una jornada de lucha y no un día festivo.

No celebramos nada. Venimos a reivindicar lo mismo que hace más de 80 años reivindicaban ellos y ellas, los que están en esa fosa común:

Justicia, libertad e igualdad.

Por eso seguimos en la brecha, por eso seguimos organizados en la CNT-AIT, en el ateneo, en el grupo de afinidad, en el colectivo, en la propia individualidad, porque, como decía el poeta Luis Cernuda, aunque la causa la defienda solo uno, es una causa noble:

RECUERDALO TU Y RECUÉRDALO A OTROS

CUANDO ASQUEADOS DE LA BAJEZA HUMANA

CUANDO IRACUNDOS DE LA DUREZA HUMANA:

ESTE HOMBRE SOLO, ESTE ACTO SOLO, ESTA FE SOLA.

RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS

Conviene no olvidar por qué estamos aquí.

Los poderes económicos y estatistas favorecen la DESMEMORIA colectiva, de la que provienen los males sociales, no solo los presentes sino los que se preparan y me refiero, por ejemplo, al rearme mundial, al regreso a la cultura de la guerra, al exterminio, al genocidio.

Ahí está el fascismo campando a sus anchas otra vez como si nada hubiera pasado.


Ningún derecho social ha venido del cielo por la gracia de Dios o del Rey. Todos y cada uno de ellos, a lo largo de la historia, han sido arrancados a la fuerza por el pueblo y el proletariado.

Y queda aún mucho por recorrer.

  • Desempleo
  • Precariedad
  • Explotación
  • Inseguridad laboral (no podemos olvidar en un día como hoy a los cinco mineros muertos y cuatro heridos graves en (Zarreu), en la era de la Inteligencia Artificial.

Ésa es nuestra lucha sindical.


Pero como anarquistas no solo queremos mejoras laborales, sino que seguimos queriendo cambiar el mundo, crear una sociedad de abajo arriba, de la periferia al centro, basada en el apoyo mutuo, en el federalismo, en la autoorganización, en el reparto de los recursos, en la abolición del salario.

Un mundo autoorganizado, de vidas sencillas, en donde se pueda desarrollar al máximo nuestro potencial humano sin cortapisas económicas, sociales, raciales o culturales… SIN PATRIARCADO …. en donde la división del trabajo y la complejidad del sistema, la macrociudad desmedida y alejada de lo humano… no nos deje expuestos al colapso permanente y a merced de la doctrina del shock que diría Naomí Klein. Es decir, «danos un susto gordo que luego aceptaremos cualquier cosa que nos impongas sin protestar buscando el sentimiento de seguridad».

Y estamos cada vez más lejos de ese mundo armonioso que propugnamos los anarquistas y anarcosindicalistas.

La conciencia de clase, y este mensaje no cejamos de repetirlo, se ha perdido hace años.

La mayoría corre tras el espejismo de dar sentido a su vida teniendo el mejor coche, ganando mucho dinero y sustituyendo las relaciones personales por objetos y pantallas. El planeta que nos da de comer y que nos acoge no importa, con tal de satisfacer uno solo de nuestros deseos.

Ese modo de vida, que además es pura farsa, endeuda a la población y es inviable para el mundo.

El capitalismo antes industrialista, hoy extractivista, financiero y tecnológico, aliado con los estados, está arrasando el planeta y sus recursos en aras del lucro de unos pocos y el crecimiento suicida.

Hoy la lucha sindical, la lucha de los derechos de los y las trabajadores y trabajadoras pasa también por el ecologismo, pues no habrá libertad, bienestar ni felicidad si no conservamos la fertilidad de la tierra, si no cuidamos de ella, si no reconocemos que somos parte de la naturaleza y no sus dominadores.

Bien sabían Bakunin y Kropotkin, ecologistas precursores, que la única Ley a la que los anarquistas nos sometemos de buena fe es a la Ley Natural.

Hoy deberíamos hablar, no ya de revolución social, sino de revolución ecosocial.

Mientras nos queden fuerzas, seguiremos luchando aunque seamos la minoría de la minoría, aunque quede un solo individuo concienciado en la Tierra. Una piedra en el zapato, un palo en la rueda.

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la CNT-AIT!

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