Ricardo Mella Cea

F. Romero

Se celebra estos día en Vigo y en su tierra gallega el centenario de la muerte de Ricardo Mella, uno de los más grandes pensadores libertarios españoles que influyó notablemente en el devenir del movimiento anarquista y anarcosindicalista asturiano, ya que aunque gallego, vivió una larga temporada (casi una década) en Asturias por razones laborales.

Son muchos los que consideran que Mella formó ideológicamente a Eleuterio Quintanilla, Pedro Sierra (su primer biógrafo), Marcelino Suárez y José M. Martínez, los más destacados militantes ácratas de los treinta en Asturias. Las ideas de Mella prendieron con fuerza en estas tierras, en donde estuvo varios años contribuyendo con sus charlas y reuniones y desde el periodismo obrerista a apartar definitivamente a muchos trabajadores del republicanismo y llevarlos hacia el anarquismo.

El 11 de junio de 1881 había aparecido en Madrid La Revista Social promovida por el pensador y escritor Serrano Oteiza. Era una publicación abierta en la que colaboraron N. Palacio (Hope), A. Orcal, S. Espí, Vanoncí, José García y otros. De la revista era asiduo lector Ricardo Mella y, según contó él mismo, se convirtió al anarquismo por lo que leyó en sus páginas. Su tirada llegó hasta los 20.000 ejemplares hasta que dejó de existir en octubre de 1885.

Mella llega a Asturias

Mella llegó a Asturias entre 1901 y 1902 como topógrafo de un tendido ferroviario secundario de la región, trabando relaciones con los grupos anarquistas asturianos. Uno de los primeros en conocerle fue Eleuterio Quintanilla, que debía de tener unos 16 años. El encuentro sucede en la primavera de 1903 con motivo de una conferencia en el Instituto Jovellanos titulada Las grandes obras de la civilización. Junto con Pedro Sierra, Mella puso en marcha hacia 1908 el periódico Acción Libertaria, que sería posteriormente la principal cabecera anarcosindicalista asturiana.

Nacido en 1861 en Gamboa (Vigo), donde termina sus estudios primarios, empieza a trabajar muy joven, a los 14 años, en una agencia marítima. Desde este momento y durante toda su vida será un estudioso y llegará a aprender varios idiomas. En 1887 se adhiere al Partido Republicano de Pi i Margall y en 1888 pone en marcha su primer periódico La Verdad y luego La Propaganda. Influido por La Revista Blanca que se publica en Madrid. Pronto se va a identificar con su ideario anarquista y pasa a defender el colectivismo.

En 1883 se hace topógrafo, profesión que no le abandonará en su vida laboral y que culmina como director gerente de la Compañía de Tranvías de Vigo. Sus influencias teóricas provenían de Proudhon, a través de Pi i Margall. Enseguida colabora en numerosas publicaciones ácratas y sus escritos fueron solicitados por otras publicaciones tanto españolas como extranjeras. En el periodo 1890 a 1900, como dijo de él Jose Prat “estaba animado de una fuerza de pasión revolucionaria que necesitaba manifestar del modo para él más factible: en el periódico y en la revista, en el folleto y en el libro”. Uno de sus principales trabajos fue La coacción moral de 1901 cuya primera edición se agotó y que publica justamente cuando se instala en Asturias, en donde permaneció 9 años, de 1901 a 1910, una década decisiva para la formación de la conciencia anarquista en los grupos de Gijón, La Felguera y Oviedo. En Asturias nacieron tres de sus hijas: Alba, Luz y Alicia.

Su primera residencia asturiana fue en el concejo de Sariego, entre Siero y Villaviciosa. Allí participó como topógrafo en las obras de construcción del ferrocarril. En 1902 publica en La Revista Blanca “La bancarrota de las creencias” en donde combate el sectarismo de algunos grupos anarquistas suscitando una agria polémica. Un año después se traslada con su familia a Sotrondio, en el corazón de las cuencas mineras. A partir de esta fecha se recluye en un prudente silencio y deja de escribir artículos en la prensa libertaria para evitar polémicas, aunque sí manda alguna colaboración a publicaciones italianas y argentinas y también a El País de Madrid contra la represión por los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona. Su paso por Asturias concluye con sus colaboraciones (sin firmar) en Tribuna Libre de Gijón y Solidaridad Obrera. Cuando se va en 1910 para Vigo deja como “herencia” la creación de un periódico: Acción Libertaria, primero en Gijón y posteriormente en Vigo y en donde, además de su pluma, participan José Prat y el propio Anselmo Lorenzo.

El periodista Antonio García Oliveros relata también el peso que Mella tuvo entre los núcleos anarquistas asturianos:

“En 1908 Oviedo aparecía ganado por la preponderancia socialista y Gijón por la del anarcosindicalismo. Al frente de esta doctrina, Asturias conoció a Ricardo Mella, gallego, hombre de gran lucidez, como de bondad de corazón. Mella, fallecido en Vigo, hizo discípulos en Gijón como Anselmo Lorenzo en Barcelona, que dieron a la ideología anarcosindicalista un impulso notable. Entre los hombres de la nueva generación preparada por Mella, destacó brillantemente Eleuterio Quintanilla”.

Álvarez Palomo, por su parte, considera que la presencia en Gijón en esos años de Ricardo Mella fue decisiva porque dio legitimidad doctrinal «a una minoría culta e instruida dentro del anarquismo local, para ponerse al frente de una organización que se hallaba en plena transformación, desbancando en La Felguera a los socialistas con la creación de una pequeña Federación local de sociedades del metal entre los obreros de la Duro-Felguera, con la que mantuvieron relaciones fraternales en lo sucesivo”.

Se puede decir que Mella fue el combustible ideológico del anarquismo asturiano. Sus ideas fueron difundidas por sus discípulos en los talleres y fábricas de Asturias, prendiendo con fuerza en Gijón y La Felguera.

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